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Cómo superar el síndrome de Estocolmo

El síndrome de Estocolmo es el estado psicológico inconsciente en el que las víctimas de un secuestro, de cautiverio involuntario o de situaciones de violencia desarrolla sentimientos positivos de afecto hacia el secuestrador y llega inclusive a establecer  relaciones sentimentales de complicidad con estos.

Este estado involuntario, consta de un conjunto de mecanismos que desarrolla la mente humana en este tipo de situaciones que le llevan a formar vínculos de dependencia con sus captores o agresores, hacia quienes desarrollan una mezcla de sentimientos de complicidad, agradecimiento que justifica el comportamiento de estos y consigue bondad en su victimario  por “no ser agresivo”, o por “no haberla golpeado o matado”.

El síndrome de Estocolmo se puede presentar no solo en situaciones de secuestro como tal, sino además en aquellos casos en los que la persona queda atrapada en una situación de violencia de vida en sus relaciones de pareja, en el amor, en sus relaciones parentales, entre otras situaciones de las que cuesta escapar, pues aunque existan muchos abusos en ellas, prevalece el sentimiento afectivo que vuelve la situación un círculo vicioso difícil de romper.

Pero, qué podemos hacer para descubrir ¿cómo superar el síndrome de Estocolmo?, como salir de ese estado psicológico, al que la mente recurre como un recurso para sobrellevar una situación que lo lleva al límite de sus capacidades de soportar. A continuación te mostraremos algunas alternativas para superar el síndrome de Estocolmo.

Consejos para superar el síndrome de Estocolmo

En el caso del síndrome de Estocolmo, este  presenta en aquellos casos en los que las víctimas tratan de explicar, comprender y más grave aún justificar las razones de sus victimarios, para someterlas y mantenerlas en cautiverio.

En estos casos el tratamiento de este estado es relativamente sencillo, pues depende en mucho de la voluntad del sometido, pero este está basado fundamentalmente trabajar en base a terapia con a razonamientos lógicos que la violencia debe ser rechazada de plano y que mantener relaciones violentas es parte de un esquema mental enfermo que debe ser trabajado directamente sobre la propia persona.

El síndrome de Estocolmo es una forma sofisticada de lidiar con el miedo que nos producen ciertas situaciones. Los especialistas explican que esto ocurre como unas respuestas inconscientes del instinto de supervivencia para lidiar con situaciones de extrema violencia.

Técnicas alternativas para superar el síndrome de Estocolmo

Existen formas sencillas en las que podemos apoyarnos para trabajar por  entender cómo superar el síndrome de Estocolmo. A continuación te mostraremos, en pasos sencillos algunas de las técnicas más recomendadas por los especialistas. La solución de este problema puede ser sencilla y compleja a la vez pues si la afectada no cuenta con un grupo humano de apoyo, poco o nada se lograra hacer, pues desde su manera de ver las cosas no existe problema laguna por resolver.

Consulta con un especialista

La consulta al especialista es una de las primeras acciones que deben emprender las personas que presenten este síndrome o las personas de su entorno familiar social, en el caso de que la persona se llegara a resistir el reconocer que tiene  un problema.

Es el médico especialista, Psicólogo o Psiquiatra, es el profesional indicado para ayudarte a establecer una estrategia conductual para superar el síndrome de Estocolmo.

Actúa con calma y comprensión con la víctima

No discutas ni insistas en querer hacer entender de manera forzada la lógica que la persona afectada no logra dilucidar. Las personas que han vivido los altos niveles de estrés que implica un secuestro, por lo general, cuando como secuela del episodio muestran signos del síndrome de Estocolmo, bien sea la defensa y justificación del comportamiento del agresor, o la repulsión de la actuación de las autoridades, muy difícilmente logran ver de una sola vez y por una simple conversación, lo que se ha desatado como un mecanismo de defensa de su mente ante lo vivido.

Por eso en estos casos, evita que la persona contrarie, tu simplemente conversa con ella de manera normal, sin forzar su cambio,  por más que insistas no entenderá, quizá no es el momento, solo muéstrale tu punto de vista evitando que se aleje de ti pues si esto ocurre no podrás ayudarla. Establece una relación de afecto más estrecha aún, con demostraciones positivas y naturales de este para establecer contraste natural entre el afecto verdadero y el tergiversado.

Mantén el contacto afectivo

Las personas cuando han atravesado este tipo de situaciones, tienden a encerrase en sí mismas, a aislarse. Demuéstrales afecto y cariño y procura mantener la relación de forma que puedas brindar el apoyo de tu afecto y los consejos para salir de ese estado psicológico.

El cariño y el buen trato de su entorno afectivo, es indispensable al momento de superar el síndrome de Estocolmo

Mantén la tranquilidad

Mantén la calma y maneja la situación con aplomo y paciencia, sabemos que la conducta irracional que comporta este trastorno puede llegar a hacer que perdamos la cordura, pero eso no ayuda y puede empeorar las cosas, si de verdad queremos ofrecer ayuda efectiva, debemos mantenernos firmes, constantes y dispuestos a ayudar en el momento en que la persona logre admitir lo errado de su conducta.

Propicia el diálogo

No reprendas su comportamiento, recuerda que es de naturaleza involuntaria, es decir es una actitud, sobre la que ella no tiene el control total. Criticar y forzar la aceptación del razonamiento lógico, en contraposición de sus sentimientos, solo hará que la persona te evite y se aleje de ti y de la ayuda que tú puedas ofrecer. Quizá esto la acerque a su victimario y este pueda aprovecharse de su estado.

Conoce el trasfondo del trastorno

Investiga, lee, consulta todo lo relacionado con ese estado psicológico. Si de verdad quieres ayudar debes conocer a fondo el problema y las causas.es importante estar informado, pues de esta manera podrás mantenerte alerta ante los cambios y ofrecer la ayuda oportuna y certera. En los centros de salud por lo general proporcionan este tipo de información necesaria en apoyo a estos casos.

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Cómo superar el síndrome de Estocolmo

El síndrome de Estocolmo está presente en nuestras vidas mucho más de lo que nos gustaría que estuviera. Este síndrome lo podemos encontrar en las familias, en las parejas, en el maltrato hacia la mujer.

La violencia que se sufre en las relaciones de pareja y en los que la parte agredida se siente identificada y justifica  y hasta se culpa del trato que recibe, así como en bullying en los que el agredido se pliega a sus agresores como única salida  a su problema hasta la violencia infantil en el que los niños, no solo sufren el maltrato, sino que lo aprenden y modelan como forma de comportamiento, bien sea siendo víctima, o victimario.

A continuación haremos una revisión de los tipos de síndrome de Estocolmo para presentar de forma más detallada cada uno de los casos en los que este estado psicológico se puede manifestar.

Síndrome de Estocolmo en las parejas

Una de las cosas que hace más complicado el superar el síndrome  de Estocolmo en cualquiera de sus tipos, pero especialmente en las relaciones de pareja es el hecho de que el agredido no reconoce que existe problema alguno, pues el ama a su pareja por encima del trato y hasta los golpes que esta pueda darle, e incluso generan una sentimiento de culpa, llegando a agredirse aún más.

En el caso de la presencia del síndrome de Estocolmo en el amor, parece mentira pero las víctimas se enamoran de sus victimarios, pese a su maltrato, el cual justifican y buscan justificar sin lógica, pero lo hacen. Las personas que se enganchan afectivamente con sus agresores, son presa fácil de estos, y es muy poco lo que se puede hacer por ellas, si ellas no deciden hacer uso de su voluntad y detener el abuso.

Las personas que mayor probabilidad tiene de sufrir esta versión del síndrome son aquellas de baja autoestima y débil carácter que, a su vez han sido víctimas en sus relaciones parentales de abuso y han modelado esa conducta, bien sea convirtiéndose en agredidos o en agresores. La población femenina es estadísticamente hablando la que presenta este mal con mayor frecuencia, es el caso de síndrome de Estocolmo en mujeres maltratadas

La predisposición a desarrollar este tipo de comportamiento está en aquellas personas que sienten merecen ese tipo de tratamiento, se culpan del comportamiento de su agresor y  no solo lo disculpan y tratan de comprenderlo, sino que hasta lo justifican argumentando que lo hace por su propio bien, cosa que es completamente errónea y dificulta el comprender ¿cómo superar el síndrome de Estocolmo?

Las personas que se ven envueltas en relaciones de pareja abusiva y controladora, y pese a que la relación termina por la propia inestabilidad y patología del agresor estas personas manifiestan sentir necesidad del trato o la relación que tenían con su captor, quien las agredía de diferentes  maneras en su trato cotidiano manifestando el síndrome de Estocolmo doméstico.

Las mujeres suelen ser víctimas frecuentes del síndrome de Estocolmo es una enfermedad que atrapa a sus víctimas en una condición de indefensión voluntaria, pues yo acepto y propició el maltrato que recibo, lo disculpo, lo comprendo, lo justifico y de alguna u otra manera me hago parte y cómplice de él. Indiscutiblemente las personas que quedan  atrapadas en el, presentan una condición independiente del agresor que las hace propensas a sufrir esta enfermedad

Síndrome de Estocolmo en los niños

Los niños son vulnerables y víctimas frecuentes de este estado psicológico. De forma natural la familia representa el abrigo, la protección, el lugar en el que aprendemos conductas y modelamos valores. Pero,  lamentablemente somos víctimas de víctimas y existen padres que justificándose en el amor por sus hijos y el bien para ellos propicia relaciones abusivas en las que los niños sufren del síndrome de Estocolmo de padres a hijos.

En el caso de este estado psicológico  en los niños, las cosas se complican a la hora de entender ¿cómo superar el síndrome de Estocolmo? Los niños sienten amor por sus padres y eso es más que por darles la vida y proporcionarles los medios para desarrollarse. Pero con frecuencia el orden de las cosas no suceden así, pues existen padres agresores que convierten la existencia de sus hijos en un verdadero calvario.

Son padres que siendo conscientes o no secuestran el derecho y la oportunidad de sus hijos de crecer en un ambiente sano y pleno de disfrute, donde se puedan desarrollar de forma armónica  y sana. Son padres que aún propinándoles los peores y más aberrantes maltratos cuentan con la aceptación, la disculpa y la comprensión de sus menores hijos, llegan a creer que amar es maltratar y ese concepto si es bien difícil de cambiar.

Los niños maltratados sienten confusión si llegaran a rechazar el comportamiento anómalo de sus padres y prefieren aceptar que es una manifestación de amor y que ellos merecen sus maltratos. El problema es que al ser víctimas de víctimas los padres actúan desde la conducta aprendida y se forma una cadena de maltratos y de relaciones malsanas que hace mucho daño.

La solución para el síndrome de Estocolmo en los niños va mucho más allá de solo trabajar a la persona agredida. Muchas veces la única manera de resolver este problema y terminar con la cadena de relaciones violentas es intervenir el núcleo familiar y realizar una terapia grupal con todo el núcleo, pues  de alguna manera todos son víctimas. Claro está esta decisión o probabilidad va más allá de la simple intención de hacerlo, eso no basta, para sanar las heridas se requiere un trabajo mancomunado e integral de todos y cada uno de los miembros de la familia, para replantearse nuevos patrones de conducta.