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Cómo superar el pánico escénico

Existen algunas personas que no son capaces de expresarse cuando se enfrentan a un público. Se trata de una sensación paralizante que les impide articular palabras, o actuar en forma racional. Se ha tomado nota que, en casos críticos, el individuo, producto de su temor puede experimentar sudoración excesiva, náuseas e incluso desmayos.

Cuando te paras frente a un público a exponer un punto, puedes sentirte juzgado, y entonces el temor a hacer las cosas mal se expande en tu pecho, te causa daño y te impide pensar con claridad. Algunas personas drenan todo ese temor adquiriendo actitudes atropelladas, y hablando con rapidez, otras personas, se paralizan totalmente ante el miedo.

Este tipo de fobia representa un gran problema que limita la capacidad de relación social de las personas y les impide su desenvolvimiento con naturalidad, ya que se encuentran sujetos al temor constante de decir algo inadecuado o equivocado.

Pánico escénico, un tipo de ansiedad

Cuando nos vemos enfrentados a una situación que no sabemos manejar, en la que debemos hacer frente a una masa de gente y mostrar un punto de vista, nos embargan distintos tipos de sensaciones, la primera de ellas, es el temor de decir algo inapropiado, sentimos que nuestro argumento carece de validez, y eso nos llena de inseguridad.

Este tipo de fobia se presenta cuando debemos hacer alguna demostración frente a un grupo de personas, y aunque pueda pensarse que se trata de un asunto fácil de sobrellevar, lo cierto es que, el miedo, aunque sea una sensación intangible, cuando extiende sus garras sobre nosotros, puede causar graves estragos.

Esta es una afección ocasionada por el miedo, ya que son nuestros temores los que constituyen las grandes barreras que debemos superar. En base a esto, una corriente de personas, está de acuerdo en darle a este trastorno, la clasificación de fobia, ya que su característica, de ser originada por un miedo paralizante, le ha conferido ese adjetivo. Por otra parte, se ha coincidido, en que también constituye un trastorno de ansiedad, ya que la persona que lo sufre, es sometida por sus propios pensamientos temerosos, lo que puede alterar incluso su homeóstasis.

Lo que no queda claro, es si el pánico escénico se deriva de un desorden ansioso, o si la ansiedad es un efecto secundario de este trastorno. Lo cierto es que, están ligados entre sí, y su factor de origen es el temor a fallar.

Efectos del pánico escénico

Esta fobia nos imposibilita para hablar en público, sin embargo, este no es el único efecto que produce en nosotros, ya que los pensamientos recurrentes y cargados de miedo, pueden alterar ciertas funciones en nuestro organismo:

  • Mareos: Tienes miedo de enfrentar una situación que sientes que te supera, lo natural es que la sensación de agobio te lleve a sentir mareo.
  • Náuseas: Los nervios surten un efecto directo sobre nuestro aparato digestivo, y sobre el sistema excretor. Las personas con pánico escénico tienden a sufrir náuseas y diarrea, por efecto de su miedo.
  • Pensamientos obsesivos: Si no ejerces control, tu mente dibujará pensamientos que recreen situaciones negativas donde las cosas se salen de control.
  • Crisis nerviosa: Es la muestra de la negación a enfrentarnos al público.

¿Por qué tengo pánico escénico?

La duda, la inseguridad son los elementos que despiertan el temor a fallar. Muchos han especulado sobre los eventos que hacen que el individuo se vea asediado por estas sensaciones. Una infancia llena de reglas castrantes, o una educación marcada por la sobreprotección, se han identificado como elementos que impiden que el individuo se desarrolle con soltura en entornos que no corresponden a su zona de confianza.

En general, todos guardamos en nuestro interior el potencial para desarrollar esta fobia, la cual puede ver su inicio en el temor a enfrentarse a situaciones que escapan de nuestro control. Sin embargo, se ha determinado que, en gran medida, el desarrollo de la fobia va de la mano con la capacidad del individuo para enfrentar sus miedos. Si la persona, tiene tendencias a rehuir de sus conflictos, en lugar de enfrentarlos, lo que se inicia como un pequeño temor, puede convertirse en un terror de grandes magnitudes.

Existen múltiples factores que abonan el terreno para propiciar este trastorno, entre ellos podemos mencionar:

Personalidad insegura:

Las personas con este trastorno, suelen mostrarse inseguras de sus capacidades, en todo momento manifiestan miedo a hacer las cosas en forma incorrecta ¿Por qué? Puede ser que, en el pasado, algún evento instaurara en la persona la sensación de incapacidad en ti.

Sobreprotección:

Es difícil soltar a los hijos al mundo, nunca queremos hacerlo. Por el contrario, deseamos procurarles todo el abrigo y protección. Esta es una actitud, que puede aislar al individuo, abrigándolo en condiciones de idealidad y seguridad, ofrecida por los padres. Sin embargo, esto lo limita, ya que a la hora de enfrentarse a situaciones por si mismo, terminará colapsando, porque en el orden habitual en que se desarrolla su vida, esta persona no suele enfrentar sus problemas en forma directa, si no a través de sus padres.

Crianza castrante:

Cuando somos sometidos a un ambiente agresivo, en el que continuamente nos descalifican, y las personas que apreciamos ponen en duda nuestras capacidades, en nuestro cerebro, se planta la idea de que no podemos hacerlo. La confianza es algo que se trasmite, y en muchos casos, personas en su temprana edad son sometidos a abusos de parte de sus propios padres, o de personas de su entorno a las que se encuentran vinculadas en forma afectiva.

Condicionamientos:

Los seres humanos operamos por medio de aprendizaje y modelamiento, en muchos casos copiamos actitudes de personas en forma inconsciente, sin analizar el motivo de esta acción. Existen un conjunto de fobias que son motivadas por el condicionamiento del ambiente; esto quiere decir, que adoptaremos una actitud “porque todo el mundo lo hace” a esto se le conoce como condicionamiento vicario, y es un proceso que ocurre a nivel del inconsciente, no se trata de una elección personal.

Cómo superar el pánico escénico

Si te quedaste paralizado en tu última exposición frente al público, o pasaste toda la noche vomitando por el temor que te producía un evento en el que debías enfrentarte a un público, creo que entenderás que ha llegado el momento de realizar cambios.

Lo principal en estos procesos es marcar con fuerza el propósito. Una vez lo haces, todo el proceso resulta sencillo, aunque no lo creas, la determinación es una fuerza poderosa.

1. Razona tu miedo

Aunque es difícil, y probablemente al pensar en ello empieces a sentir temblores en todo tu cuerpo, es importante que seas persistente en tu propósito. Lo primero que debes hacer es pensar en tu miedo ¿Cuál es su razón de ser?

Probablemente consideres, que no eres lo suficientemente bueno, y que las personas tomarán nota de ello, sin embargo, tu eres capaz, y si sientes que aún no estás preparado, pues bien ¿Qué esperas? ¡Prepárate!

Tu miedo expondrá sus argumentos, presta atención a ellos, y anticípate a darles solución. Si garantizas que las condiciones serán apropiadas, entonces ganarás confianza, y esto se verá reflejado en tu desempeño.

2. Prepárate bien

Antes de presentarte ante un público, prepara bien el tema del que vas a hablar, puedes optar por aprender dinamicas para perder el miedo escénico, leer al respecto, toma notas, entiende de que va la cosa, y luego prepara tu discurso. Escribe en forma limpia, usando un lenguaje sencillo y de fácil manejo para ti.

Si consideras que lo has hecho, y que dominas el tema, será más sencillo pararte en frente de unas personas a explicar tu punto, porque reducirás esa sensación de que no eres lo suficientemente bueno.

3. Familiarízate con los términos

Garantiza que los términos que usarás serán de tu dominio, si no los conoces, busca a qué se refieren, y si resultan muy rebuscados, opta por un sinónimo. Es importante que, reduzcas al mínimo la posibilidad de quedar trabado en medio de tu exposición, y muchas veces, las personas tienden a quedar paralizados, cuando en medio de su ponencia olvidan el término que iban a emplear.

4. Practica tu intervención

Debes pararte frente a un público, y esto siempre intimida hasta a la persona que tiene mayor experiencia en el área, mucho más cuando no sabe a ciencia cierta cómo vencer el miedo al hablar en público sin morir en el intento. Sin embargo, debemos recordar el principio que determina la frase “la práctica hace al maestro”, por ello es importante que recrees el momento en el que debes pararte frente a ese grupo de personas, practica tu entrada, tu presentación, la forma en que expondrás tus argumentos, dónde te ubicarás. Piensa en todos los detalles, y reduce los riesgos del azar.

5. Respira

Esta es una de las técnicas para evitar pánico escénico esenciales, cuando respiramos en una manera adecuada, reducimos el riesgo de sufrir un colapso. El aire oxigena nuestras células, y en el caso de las neuronas, una adecuada respiración favorece la sinapsis, que es el proceso mediante el cual las neuronas se comparten la información.

6. Plantéate las preguntas

Una técnica para eludir las preguntas, es preparar un discurso contundente, que abarque todos los enfoques que puedan dársele al tema; sin embargo, algunas veces, podríamos enfrentarnos al escrutinio de uno de los miembros del grupo; por ello es importante que pienses en todas las posibilidades ¿Qué te podrían preguntar? Lee tu discurso, determina los puntos que dan apertura a dudas, y plantea las respuestas.

Si una persona te inquiere algo, y tu sabes la respuesta, lejos de sentirte intimidado, te sentirás afortunado, y le transmitirás seguridad a tu respuesta.

7. Pon la mirada en un lugar seguro

Es de mala educación que te enfrentes a un público sin mirarle la cara a los participantes. Sabemos que en ocasiones puede resultar difícil aprender a cómo superar el pánico escénico al cantar por ejemplo, pero, en la medida que te vayas puliendo dentro de esta área, serás capaz de mirar la cara de las personas sin que esto te desestabilice, pero mientras ganas la confianza, existe una técnica que puede darte resultado. Elige tres puntos en el escenario donde sea sencillo poner tu vista, puede ser un punto en la pared (no muy elevado, debe dar la apariencia de que estás enfocando la mirada en las personas) también podrías enfocarte en una persona que sea de tu confianza, y que sepas que adoptará una actitud que te de ánimo.

8. Tú, eres un experto

Poner este pensamiento en tu cabeza te llenará de confianza, una vez te has preparado, debes enfocarte en fortalecer tu seguridad. Dile a tu cerebro que eres capaz, que todo saldrá bien porque te has preparado, y eso te hace un experto en el tema. Aunque no lo creas, estos pensamientos positivos programarán tu cerebro a actuar en consecuencia, y por lo tanto tendrás un mejor desempeño.

9. Elige tu ropa

Debes elegir un atuendo apropiado, pero que te de seguridad. Si te sientes incómodo con tu apariencia personas, o tienes la sensación de que no está a la altura, entonces le permitirás al público, que se de cuenta de tu inseguridad.

10. Sigue adelante

Uno de los principales problemas cuando hablamos en público se presenta cuando olvidamos las líneas de nuestro discurso. Si esto sucede, improvisa, continua con tu discurso, o por lo menos cierra la idea de una forma convincente. Aunque en ese momento tengas la sensación de ser escrutado, recuerda que nadie conoce a fondo lo que vas a decir, por ello, no va a pasar nada si olvidaste parte de tus líneas.

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¿Por qué debo enfrentar mi miedo?

Algunas personas manifiestan resistencia a afrontar el miedo, pues se aferran a motivos que los alientan a mantener ese estado de aparente calma en el que se han venido desenvolviendo. Sin embargo, vivir a través del temor es una elección pobre, y en un sentido coloquial podríamos afirmar “te corta las alas”.

El ser humano es un ente social, y en todos los aspectos de su vida requiere de la interacción con otras personas ¿tienes idea de lo limitadas que van a ser tus posibilidades si no puedes expresarte? En todos los ámbitos de tu vida, requieres de la habilidad para expresar tus ideas frente a otras personas.

Dejarlo atrás y saber cómo superar el pánico escénico, impulsará tu desempeño tanto en el aspecto académico, como en el profesional. Te permitirá acceder a cargos de importancia, ya que las habilidades de liderazgo van de la mano con una buena capacidad para expresar los puntos de vista.

En el terreno de las relaciones interpersonales, es muy importante ser asertivos para expresar las ideas y opiniones, sin embargo, si te paralizas ante la posibilidad de manifestar tu punto de vista, esto va a representar una barrera para que establezcas relaciones sanas.

Por múltiples razones, debes enfrentarte a tus fobias, pero la principal, es que el miedo que no se enfrenta se transforma en una especie de atadura que te impide que brilles en la plenitud de tu potencial.

Debes dejar atrás el pánico

No debes esperar a que la inminencia de una presentación en público te lleve a ejercer acciones que te alejen del miedo. Si sabes que las presentaciones en público te paralizan, entonces debes simular en ambientes controlados tu presentación ante un público; por ejemplo, situaciones que te enseñen a cómo superar el panico escenico al bailar, hablar en público o existir dentro del mismo. 

Sé que tu temor te llevará a buscar excusas para postergarlo, sin embargo, si día a día, das un paso al frente en este terreno, cuando te des cuenta habrás superado del todo tu problema.

Si no tienes posibilidades cotidianas de hacer frente a un grupo de personas, puedes recurrir a hacer ejercicios de visualización creativa. En un principio, te resultará difícil, incluso podrías somatizar tu miedo, con malestares estomacales y ansiedad. Al principio no debes forzarte, más bien, debes detener el ejercicio cuando los síntomas físicos de tu miedo sean palpables.

Otra cosa, que podrías implementar, es dar pequeños pasos fuera de tu zona de confort. Haz pequeñas intervenciones en público, no tienen que ser rebuscadas, ni prolongadas. Se trata simplemente de un ejercicio de familiarización, ya que, si logras sentirte cómodo con lo que en este momento representa un problema, poco a poco empezarás a dar pequeños pasos en la dirección que deseas.

Mi hijo sufre de miedo escénico

Como padres, estamos en la obligación de ofrecer orientación y guía a nuestros hijos. Si has notado que el tuyo se paraliza para hablar en público, debes enfocarte en apoyarlo a fortalecer su confianza en sí mismo; para ello, debes enviarle mensajes de confianza. Hazle saber que es capaz, invitalo a conversar de su miedo, e invitalo a superar los límites.

Para ayudarlo a superar este problema, puedes aprender sobre el tratamiento del pánico escénico, ayudarlo a preparar los temas de los que va a hablar en público, invitalo a usar un lenguaje espontáneo y sencillo, uno que le permita acortar las distancias entre y el público. Permítele entender que son personas a las que se enfrentará, y que no hay nada que pueda pasarle.

El ganar confianza es el secreto para dejar de lado el temor, debes apoyarlo en su proceso, pero evita presionarle en exceso, ya que eso surtirá el efecto contrario, fomentando su timidez.