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Cómo superar la muerte

La separación física es un tema duro de asimilar, nunca estamos listos para decir adiós a un ser querido, en especial cuando su muerte sucede en forma repentina. La muerte nos ocasiona incertidumbre, aunque tengamos una convicción religiosa y/o científica que de explicación a lo que sucederá después de la muerte, no es fácil encarar la desaparición de un ser amado.

La muerte duele porque perdemos todo contacto con la persona, la separación que ocasiona es brusca y definitiva, ya nunca más vuelve a ser lo mismo, pierdes toda oportunidad de compartir experiencias y momentos al lado de esa persona.

Muchos afirman que aquellas personas que poseen una convicción religiosa firme, superan con facilidad la muerte de un ser querido, ya que confían en que la muerte es sólo un paso que te acerca a la inmensidad de la sabiduría divina; por otra parte, los científicos afirman que sólo aquellos con un conocimiento real y bien fundamentado de la vida y sus procesos, son capaces de aceptar la transformación de la materia en formas de energía más elevadas.

Sea como sea, aunque tengamos herramientas de peso para manejar este proceso de separación, es innegable que la muerte produce una fractura en nuestro corazón.

¿A dónde vamos después de morir?

La mayoría de las religiones concibe la existencia de el alma, la cual vendría a ser la parte del individuo que no puede ser tomada por la muerte. Esa parte inmortal podría ser dispuesta en dos destinos posibles: Uno elevado, en presencia de una figura de un Dios todopoderoso; y otro de tipo bajo, donde se encararía a la fuerza del mal.

La disposición final del alma, se dice, está determinada por las acciones que en vida ejecutamos, y aunque la clasificación y descripción detallada de las mismas varía con el contexto cultural que marca los cimientos de cada religión, en síntesis podríamos resumirlo en la siguiente manera, si tu comportamiento durante tu vida terrenal estuvo determinado por acciones buenas entonces serás recompensado en una especie de paraíso después de la muerte; si tus acciones fueron malas, “serás castigado en un lugar donde serás sometido al peso de tus malas obras”.

En un punto intermedio, encontramos las posturas filosóficas, que creen en la reencarnación del alma, la cual volverá a adoptar una existencia terrenal tantas veces sea necesario hasta que aprenda la lección con la que fue marcado su destino.

Por otra parte, desde un punto de vista científico se tiene la creencia de que la materia no se crea ni se destruye, si no que se somete a un proceso de transformación, por lo que para los seguidores de esta postura no existe tal cosa como la muerte.

Cómo afecta la muerte

El ser humano por definición se ve profundamente afectado por los cambios, y la muerte es un cambio bastante drástico.

Sucede que estás perdiendo a un ser querido de repente, y su ausencia repentina te deja un vacío que muchas veces no estás preparado para llenar. Lógicamente el dolor se hace presente, seguido de impotencia por la suerte del destino y posterior depresión.

Quizás se deba a que no deseamos atraerla a nuestra vida, pero por lo general nadie suele prepararse para el momento en que ocurra, por lo que, en la mayoría de los casos, en el momento que se presenta no sabemos cómo actuar.

La muerte es el siguiente paso

Aunque este punto de vista parezca cargado de resignación, muchas personas coinciden en que la muerte es un paso necesario, el cual debe ser dado cuando cumplimos nuestro transito en esta vida.

Muchas veces ha sido objeto de análisis qué sucedería si el ser humano no fuera capaz de morir, este es el tema principal de la obra de Saramago las intermitencias de la muerte cuyo relato ronda en torno a lo que sucedió en un país el día que la muerte decidió dejar de llevarse gente.

Por supuesto, el resultado fue catastrófico, y la gente extenuada de los desgastes naturales de la vida, terminó implorando el regreso de la muerte.

Aunque no nos guste pensar al respecto, lo cierto es que la muerte es parte de la vida, y no es viable que prolonguemos nuestra existencia en forma indefinida. Es probable que esto no apacigüe el dolor que genera tu pérdida, pero al menos te ofrece una explicación de la muerte y su razón de ser.

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Cómo superar la muerte

Si no estabas listo para decir adiós, y la muerte de ese ser amado te ha tomado desprevenido, acá te comentamos cómo puedes hacer para superar la pérdida:

1. Acepta que sucedió

Aunque es normal que en un primer momento nos sintamos en shock, debemos cuidar de no extender el estado de negación. Es muy importante que nos hagamos conscientes de la muerte de ese ser querido y que digamos adiós.

2. Llora tu pérdida

El dolor debe sentirse, si no permanece en tu interior sin que puedas hacer nada al respecto, es por eso que debes vivir tu pena, dejar que el sentimiento aflore. Aunque sientas que nunca vas a lograr consolarte, en determinado momento sentirás paz, y aunque vuelvas a ser visitado por la tristeza ocasionalmente, en la medida que te permitas sentirla encontrarás la paz.

3. Di adiós

Aunque los casos de enfermedades degenerativas e incurables, el entorno familiar y afectivo, tiene la oportunidad de decir adiós, en los casos de muerte repentina las personas quedan con el sabor amargo de que no pudieron despedirse. Por ello, existe una técnica de visualización creativa que te permite tener la oportunidad de despedirte.

Para ello debes adoptar una posición cómoda en un lugar donde nadie te moleste, una vez ahí, cierra los ojos, respira profundamente y visualízate en un jardín lleno de flores.

Déjate envolver por el aroma de las flores, y siente paz, ahora visualiza como tu ser querido se acerca a ti, siente su presencia, permítete darle un abrazo el tiempo que lo necesites. Una vez hagas esto, dile lo que te ha hecho sentir su partida, pero que a pesar de lo mucho que lo vas a extrañar, dile que entiendes que debe seguir su camino por otros rumbos, y que tu sólo querías abrazarle una última vez y decirle adiós.

Libérate y libera el alma de tu ser amado. Ambos iniciarán nuevos caminos.

4. Habla de tus sentimientos

Aunque hayas conseguido liberarte de la pena de no haberte despedido, aún puedes llegar a sentirte triste y vacío en los meses posteriores, por eso es recomendable que hables de lo que sientes con alguien de tu confianza. Pide a la persona que no se sienta en la obligación de darte consejos y que solo te escuche, aunque no lo creas, el simple hecho de compartir tu dolor hará que este se haga más sencillo de llevar.

5. Toma un amuleto

Cuando murió mi abuela, no era capaz de sobrellevar el vacío y la tristeza de su partida, por eso tomé un objeto de su pertenencia como especie de amuleto, y en los primeros tiempos cada vez que usaba su collar la sentía cerca de mí.

Aunque, no se debe propiciar la dependencia a los objetos, los días en los que te encuentras más triste y vacío por la pérdida, puedes recurrir a este ardid. Con el paso del tiempo, la herida cerrará y el objeto que en un tiempo fuera tu conexión con esa persona querida, se transformará en un bello recuerdo.

6. Honra la memoria

No se trata de un deber, pero en muchos casos, el hacer actividades que la persona solía disfrutar, o dar continuidad a la labor de tu ser querido en determinado aspecto puede ayudarte a sentir que, aunque haya muerto, sus obras persisten.

El contar anécdotas de las vivencias de las diferentes personas afectadas por el fallecimiento puede ser usado a modo de catarsis, para atraer lindos recuerdos sobre el ser ausente. Esto levantará los ánimos de todos.

7. Empezar nuevos hábitos

Si compartías buena parte de tu rutina con esa persona que ahora se encuentra ausente, necesitarás nuevos hábitos, ya que si persistes en tu rutina anterior puedes sumirte en una profunda depresión. Debes entender que todo en la vida cumple un ciclo, y la muerte usualmente nos invita a replantear esquemas.

8. Llena los espacios en blanco

Evita aislarte, procura mantenerte ocupado, esto levantará tu ánimo y evitará que desarrolles una depresión. Si permaneces mucho tiempo en estado de ocio, el dolor y el desconsuelo ganará terreno, lo que ralentizará tu recuperación.

Muchas personas se niegan a seguir adelante por temor a ofender la memoria del ser amado, pero debes comprender que esa persona ha iniciado un nuevo camino, y en tanto no lo liberes, seguirá atado a su antigua existencia.

¿Cómo superar la muerte de un ser querido?

El afecto hacia una persona hace más difícil la pérdida, aunque la muerte siempre nos pueda dejar un sabor amargo, cuando se trata de un ser querido el desconsuelo puede llegar a ser insoportable.

Si has tenido que decir adiós a un ser querido es importante que aceptes su partida. Existen personas que desarrollan un mecanismo de defensa que consiste en la negación, ya que consideran que si se ocultan de la realidad esta será menos dolorosa.

La negación, no constituye una verdadera solución, y se puede transformar en tu peor enemigo, ya que el monstruo irá creciendo en forma silenciosa, a tal punto que el miedo que desarrolles al problema te incapacite para afrontarlo. Si una persona que quisiste mucho partió, acepta que sucedió, luego vive tu dolor y finalmente sana la herida.

¿Cómo superar la muerte de un familiar?

La familia es el seno de amor y seguridad bajo el cual nos desarrollamos. Aunque en una forma irracional desearíamos poder permanecer para siempre bajo su amparo, esto no es posible, algún día cumplirán su destino en la tierra, y para nuestro pesar deberemos despedirnos para siempre.

Si la pérdida de este familiar te causa especial desazón, puedes recurrir a tenerlo presente a través de tus acciones, pudiendo encontrar consuelo en que aunque su cuerpo ya no camine por el mundo, su esencia ha sobrevivido en ti, y en las otras personas que tuvieron la oportunidad de compartir en su presencia. Pero, ¿cómo superar la muerte de un hermano? ¿cómo superar la muerte de mi esposo? puede que estas interrogantes se queden en tu mente por mucho tiempo, sin embargo, no es imposible salir del agujero.

¿Cómo superar la muerte de tu mascota?

Todo aquel que ha tenido una mascota puede comprender lo duro que resulta desprenderse de ella, aprender a cómo superar la muerte de un amigo, es saber que perder a una mascota es perder a una parte de tu círculo social. Las mascotas se convierten en miembros genuinos de la familia, son almas nobles que dan fiel compañía.

Si has perdido a tu mascota, seguramente debes sentirte muy afectado. Nada ni nadie podrá suplantar el espació que ocupó ese fiel compañero en tu vida, pero no puedes permitir que la tristeza te supere (tu mascota no lo habría querido así). Debes recordar las cosas buenas que compartiste con ella, y agradecer el haber tenido la oportunidad de hacerla parte de tu vida.

No debes intentar que otra mascota suplante el vacío, debes esperar sanar del todo hasta que estés listo para recibir un nuevo compañero en tu vida.

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¿Cómo superar la muerte de un padre?

En muchos casos el padre es la figura de orden y control en el hogar, en otros se trata de esa persona amable y consentidora, de cuya mano aprendiste alguna vez a andar.

Si tu padre ha muerto, debes estar sintiendo que el orden de tu vida se ha visto alterado. No puedes luchar con esta pena que sin duda tomará largo tiempo tu corazón. Para dar ese paso para saber como superar la muerte repentina de un padre o cómo superar la muerte de un padre por cáncer o por motivos ajenos a su voluntad; debes tomar la decisión de permitirte sentir el dolor, y recurre al refugio de tus familiares, ellos sabrán entenderte y darte apoyo.

¿Cómo superar la muerte de una madre?

El modelo de dulzura, en cuyo vientre crecimos. Su muerte nos puede hacer sentir desprotegidos en el mundo, después de todo, en ella, en ese amor incondicional era que nos refugiábamos ante los sinsabores de la vida.

La pérdida de la madre duele en el corazón, y difícilmente llega a superarse, sin embargo, debes buscar la manera de superar el dolor, y una de las formas puede ser evocando sus actitudes, de esa manera puedes sentir en cierta forma, su protección y amor.

¿Cómo superar la muerte de un hijo?

“Los padres no deberían enterrar a sus hijos” así se lamentaba desconsolado un anciano de la muerte de su hijo menor en un accidente de tránsito. La muerte de un hijo es sumamente difícil de sobrellevar, ya que como padres nos sentimos responsables de no haber podido proteger a nuestros pequeños.

Sin embargo, a veces sucede, y debemos aceptar que es un hecho, y que, aunque hubiéramos querido, se escapó de nuestras manos el hacer algo para evitar que sucediera. Si has perdido un hijo, libérate de la culpa, y acepta el hecho de que no podías evitarlo. Luego vive tu dolor y acepta que aunque no lo comprendas, si las cosas sucedieron de ese modo es porque el destino así lo determinó.