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Cómo superar una crisis

Una crisis puede ser definida como un periodo de transición, caracterizado por la ocurrencia de situaciones imprevistas, y por el cambio de las condiciones en las que está acostumbrado a desenvolverse el individuo. Aunque las crisis pueden despertar opiniones adversas, lo cierto es que si ampliamos nuestra percepción al respecto nos daremos cuenta de que, aunque a simple vista podamos definirlas como eventos indeseables, ciertamente se trata de todo lo contrario: las crisis son oportunidades de renovación.

Piénsalo detenidamente, todos los procesos de evolución y crecimiento involucran un periodo crítico. Cuando tus primeros dientes dejaron de funcionar, sufriste un dolor previo a su extracción, y luego de ello unos dientes más fuertes tuvieron espacio para ocupar el lugar de los que fueron extraídos; un deportista para hacer crecer sus músculos, debe pasar por el complicado proceso de atrofia; las bailarinas para realizar sus complejas posturas, deben romper las puntas de sus dedos. En todos los casos, es aplicable el principio de que ningún cambio sucede, sin que previo a esto se atraviese un periodo de transición conocido como crisis.

Naturaleza de una crisis

Cuando un evento, acción, fenómeno o persona atenta contra la estabilidad de un sistema, estamos en presencia de una crisis. Y aunque en muchas ocasiones, este proceso puede derivar en una reorganización de la estructura que experimenta la situación crítica, en muchos casos, una vez se logra minimizar la acción del estímulo, se reestablece la situación de orden habitual.

Como es evidenciable, este proceso es el antagonista de la estabilidad, por eso el ser humano rehuye de estas situaciones, y en la mayoría de los casos las clasifica como indeseables.

Es verdad, que podríamos establecer una analogía entre en un evento de esta calidad y un huracán, que es un fenómeno que se caracteriza por arrasar con el orden que consigue a su paso; así sucede con las crisis, sin embargo, para que salgan los nuevos brotes, se deben cortar primero las ramas secas, por lo que estas acciones desestabilizadoras, sencillamente son las encargadas de abonar el terreno de las nuevas experiencias.

Etapas del proceso

Aunque por lo general estos eventos son impredecibles, lo cierto es que, a pesar de ello, se rigen por una metodología más o menos estándar, cuyo punto de origen es la ocurrencia de un detonante, posterior a ello, se cumplen una serie de cosas que son las que determinan el factor de cambio:

Desgaste previo

Cuando se ha superado el proceso de sanación, y los involucrados en esta situación recobran su perspectiva, son capaces de admitir, que, aunque en su momento no fueron capaces de dar nota de ello, lo evidente era que existía un proceso de desgaste que desencadenó toda la situación crítica.

El ser humano está habituado a desarrollarse en condiciones de estabilidad, lo que quiere decir que cuando desarrolla una metodología o sistema que le funciona, tiende a acomodarse en él.

Sin embargo, como es natural, con el paso del tiempo todos los sistemas requieren de actualizaciones y restructuraciones, ya que lo que no evoluciona está destinado a perecer. Muchas veces, nos dejamos absorber por la rutina al punto que no nos hacemos conscientes de pequeñas alteraciones que afectan la estabilidad del orden en el que nos hallamos inmersos, sin embargo, y pese a no ser tangible, es un proceso que sucede en forma silente y que día a día suma a la balanza que terminará por promover la crisis.

Evento detonante

Es como la chispa que da inicio a la combustión, en muchas ocasiones están definidos por acciones pequeñas en contraste con la magnitud de las consecuencias desatadas. El evento detonante encuentra abono para su acción, en pequeños eventos que fueron acumulados en el proceso de desgaste previo.

Confusión

Una vez que detona el problema, lo que sigue es una etapa de confusión en la que aún no hemos asimilado del todo lo que está sucediendo. El evento detonante puede ser tan violento que una vez ocurre requerimos algo de tiempo para entender lo que estamos viviendo, y sus repercusiones.

Cambios

En este punto, lo que no funciona empieza a derivar en nuevos sistemas, ajustados a las condiciones. En muchos casos, las crisis resultan en modificaciones a los antiguos sistemas, en lugar de decantarse por una reestructuración absoluta.

Restablecimiento o reestructuración

Sucede cuando se alcanza de nuevo un estado de equilibrio, que bien puede venir dado gracias a la realización de una modificación en las condiciones actuales, o también puede suceder por el cambio total de la metodología hasta el momento manejada.

¿Las crisis son oportunidades?

Si estás pasando por una de ellas, muy probablemente pienses que es una locura afirmar que se trata de una oportunidad para ti. De hecho, es probable que sientas que has tocado el punto más bajo, y que nunca saldrás de ella. Sin embargo, no es así.

Si retomas tu perspectiva, podrás caer en cuenta de que, gracias a estos eventos desestabilizadores, en tu camino se abrieron nuevas oportunidades y perspectivas, y que, de haber permanecido sumido en tus viejas condiciones de vida, habrías estado destinado a frustraciones.

Entre los beneficios que te ofrecen la crisis emocional y sus etapas te podemos nombrar:

  1. Las crisis te salvan de una vida de monotonía.
  2. Abren caminos nuevos.
  3. Te ofrecen la oportunidad de acceder a nuevos conocimientos.
  4. Evolucionas.
  5. Alejan de tu vida personas y experiencias que no te suman buenas experiencias.

Cómo superar una crisis psicológica

Pese a que una vez que ha pasado el temporal podemos determinar que después de todo la crisis no fue tan terrible, lo cierto es que durante el tiempo que esta dura, debemos ejercer acciones que nos permitan mantener la cordura durante el tiempo en que esta se prolonga. A fin de ayudarte a sobrellevar esta crisis, a continuación, te explicamos los consejos que puedes poner en práctica:

Evalúa el panorama

A fin de determinar si existe posibilidad de restablecer una situación de orden a la brevedad posible y aprender a cómo salir de una crisis de una buena vez, evalúa todos los eventos. Es importante que dejes de lado la subjetividad, y procures actuar con la mente en frío, ya que esto te permitirá ser eficiente en tu evaluación, definiendo que elementos puedes controlar para minimizar el impacto, y cuáles no.

Poner en orden tus pensamientos

Las crisis son sinónimo de caos, sin embargo, debes recordar que eres tu quien tiene el poder de definir qué tanto espacio le vas a dar a ellas, y cuánto vas a permitir que te afecten. Es importante que dejes de lado aquellos pensamientos recurrentes que te agobian, si hay algún aspecto que no tenga solución inmediata, elige hacerlo a un lado, ya más adelante podrás definir la posibilidad de darle solución.

Puedes hacer una lista, y de esta manera clasificar tus acciones, y sólo en aquellas sobre las que puedas ejercer algún tipo de acción inmediata debes concentrarte.

Tener en orden tu mente, te permitirá minimizar el impacto que este evento tenga en ti.

Mantener a un lado los pensamientos y sentimientos nocivos

Como resultado de toda la desestabilización que involucra una crisis, muy probablemente te sientas asediado por pensamientos compulsivos, y sentimientos negros. Debes procurar cerrarles las puertas, ya que debes recordar que todo lo que hacemos tiene una repercusión sobre nosotros.

Si durante este periodo eliges una actitud hostil y desleal hacia los demás, en cierta medida estas acciones repercutirán sobre ti en forma directa.

Piensa positivo

Existen dos maneras de enfocar la vida: como si el vaso estuviera medio lleno, o como si estuviera medio vacío. Y sí, estás pasando por una situación dura que te llena de pesar, sin embargo, siempre es posible realizar un enfoque optimista al panorama que estamos enfrentando.

Cuando mantienes tu estado de ánimo elevado, las acciones negativas del entorno ejercen un menor impacto sobre ti; además de eso, no desarrollas pensamientos y sensaciones traumáticas de esta experiencia. Una actitud positiva, atrae eventos beneficiosos hacia ti, y te permite entablar una relación de empatía con tus semejantes.

Enfócate en soluciones

Haz un plan, considera aquellos factores que puedes clasificar como problemáticos, y dales una solución. No importa si no es elaborada, simplemente escribe el problema y al lado la posible forma de arreglar las cosas.

Pon en tu mente el pensamiento de que encontrarás la manera de solucionar, dibuja en tu mente un conjunto de situaciones favorables para ti, y dale fuerza a ese pensamiento; ya verás que en la medida que programas tu cerebro para encontrar soluciones, este las halla.

Consulta los precedentes

Investiga sobre el proceso que estás viviendo, lee sobre eventos similares, sus características, sus repercusiones, y lo más importante, define las soluciones que puedes darles.

A partir de ahora, elige pensar en términos de soluciones.

Superar la crisis de los 40

Cuando cumplimos los 40 años podemos sufrir un choque emocional marcado por el alcance de la edad adulta. Durante la década de los 30, todavía es posible postergar la toma de decisiones de importancia, aún sentimos que nos queda toda la vida por el frente para concretar nuestros proyectos y alcanzar condiciones de estabilidad. Entonces sucede, cumplimos 40, y descubrimos que se nos ha agotado el tiempo.

¿Por qué el impacto de los 40?

Muchos se han realizado esta pregunta, ya que, en otras etapas donde tenemos mayor impacto hormonal y desgaste mental, no reaccionamos de esta manera. Sin embargo, lo que determina la ocurrencia de esta crisis, es que el individuo se niega a asumir su rol de adulto responsable, se niega a aceptar el paso del tiempo, por ello, el resultado es el desarrollo de actitudes impropias de una persona de edad.

Señales de que una persona atraviesa este trastorno

Una persona que experimente una desestabilización determinada por un conflicto con su edad, por lo general entra en un estado de negación. Esto quiere decir, que encontraremos a un adulto con actitudes impropias en uno.

  • Uso de ropa no acorde a su edad y estatus social: La persona está buscando sentirse joven, por lo tanto, tratará de acoplarse a estilos usados por personas de edades más jóvenes: Aunque el individuo no lo note, la verdad es que el intentar calzar en un grupo al que no pertenece, le confiere cierto grado de patetismo.
  • Ruptura de su relación: Las personas que atraviesan esta desestabilización pueden tomar la decisión de abandonar a su pareja por una persona más joven. Esto responde a su fobia de envejecer, por ello buscan romper con los sistemas que los hacen sentir mayores.
  • Depresión: Notar el paso del tiempo puede causar estragos en algunas personas. Los individuos que atraviesan la crisis de los 40 pueden sentirse deprimidos al notar que se han embarcado en una nueva etapa, y que ya no pueden actuar en forma relajada e irresponsable.

Cómo superar una crisis

Cumpliste 40, eres una persona adulta ¿y qué? Esto no quiere decir que se ha terminado el avance de tu vida. Simplemente te estás embarcando en una nueva etapa, con otras características. Lo primero que debes tener en cuenta es que el tiempo no lo puedes retornar, y por más que lo quisieras, no es posible. Lo mejor que puedes hacer es mantener la vista al frente. Si te aferras al pasado, te perderás de disfrutar una etapa que también está llena de alegrías y experiencias vigorizantes.

Las responsabilidades, también nos ofrecen beneficios. Eres absolutamente dueño de las circunstancias que te rodean, y ya no debes rendir cuentas a figuras de autoridad. Además de ello, el aprendizaje que has obtenido en el camino que has transitado te ofrecerá una visión periférica de cómo puedes proceder en distintas situaciones y realidades.

Define a qué le temes, ¿por qué no quieres asumir el rol de una persona de 40? Es probable, que el paradigma de la persona que alcanza esa edad y se estanca en una rutina que la llena de frustraciones e inseguridades te espante, sin embargo, recuerda que, tu eres el dueño de tu propia historia, no debes temer y tratar de prolongar tu estancia en una etapa que quedó atrás.

Como superar una crisis de pareja

Cuando ya no somos capaces de alcanzar un punto de conciliación con la persona que tenemos al lado estamos atravesando una crisis. Es probable que sientas que esa antigua conexión que te permitía compartir experiencias, sentirte involucrado y feliz al lado de esa persona, de momento se encuentre “fuera de línea”.

¿Cómo sé que estoy atravesando una crisis de pareja?

No tienes que ser un experto en la materia para notar que la cosas en tu relación se están yendo al fondo, basta con observar los pequeños detalles, y con sincerarte respecto a la sensación que despierta esa persona en ti. Atravesar una situación crítica no implica que la relación debe terminar, sin embargo, estas situaciones ponen en riesgo la continuidad de la relación; por ello, si deseas recuperar a tu pareja, debes trabajar en ello, ya que, si dejas que la inercia lleve las riendas, tu relación se hundirá en el abismo.

A continuación, te mencionamos los principales indicadores:

1. Falla la conexión

¿Recuerdas los primeros momentos de tu relación? ¿Recuerdas aquellos eventos que te hacían flotar? Si piensas en ello, y sientes ganas de llorar al establecer una comparación entre lo que ocurría en aquel momento, y lo que sucede ahora, entonces debes aceptar que existe un fallo en la conexión con tu pareja.

Aunque pienses que esto pueda deberse a eventos graves, y de tendencia irreversible, lo cierto es que muchas veces se debe a la suma de pequeños bloqueos basados en la cotidianidad. Invita a tu pareja a hablar de ello, si esta accede, y libera su frustración y enojo, las cosas empezarán a mejorar.

2. Rara vez se hablan

Una relación de monosílabos y oraciones que quedan flotando en puntos suspensivos, está pasando por un mal momento, ya que para la salud de una relación debemos enfocarnos en la comunicación. Si no eres capaz de hablar con tu pareja, trabaja en tu capacidad de expresar lo que sientes.

3. Se acabaron los detalles

Si notas que tu pareja no se consigue a tu lado, ni tu te sientes flotar a su lado, es muy probable que estén pasando por una situación crítica, y debes buscar la manera de darle solución.

4. Suelen discutir

Pelean hasta por las pequeñas cosas, y muy difícilmente pueden cruzar dos palabras sin caer en ofensas y palabras hirientes.

5. Duermen en cuartos separados

Si no toleran compartir el mismo espacio ¿Cuál es el sentido de permanecer allí? Por duras que sean sus diferencias, estas debes quedar al pie de la cama. Las parejas nunca deben dormir enojados.

6. Tu pareja pasa mucho tiempo fuera de casa

Esto es claro signo de que no se siente a gusto en el entorno que comparte contigo.

7. No tienen relaciones sexuales

El enojo y el hastío son los que determinan el enfriamiento de las relaciones en el plano sexual.

Cómo superar una crisis 

Lo primero que debes hacer en este caso es hablar con tu pareja y poner sobre el tapete el tema de la crisis que están atravesando. Invita a la otra persona a ser sincera, y aclara en primera instancia, si desea continuar a tu lado. Si no desea estar junto a ti, no hay mucho que se pueda hacer, debes apartarte y darle su espacio para aclarar ideas.

Si definen que la separación no es aceptable, entonces hablen de los problemas que los involucran, definan qué ha sucedido entre ustedes, por qué se muestran tan distantes. Escucha con atención, evalúa lo que dice y evalúate a ti mismo a través de lo que la otra parte expresa.

Establezcan acuerdos, marquen el propósito de dejar de lado las hostilidades, y entren en contacto con el amor que los llevó a unirse en primer lugar.

Expresa el amor que sientes hacia la otra persona, y no temas salir dañado. La única manera de como superar momentos de crisis emocional en este ámbito, es manifestando el amor, que es, al fin y al cabo, la razón de que se encuentren juntos.

Crisis emocional

Estas ocurren cuando nos enfrentamos a una situación a la que no sabemos dar solución. Para superar una crisis de este tipo, debes enfocarte en la solución al evento que desencadenó el problema. Pensar en términos de soluciones te permitirá avanzar por nuevos caminos, y te sacará de la situación de bloqueo.

Las experiencias de este tipo se ven agravadas porque usualmente las personas en un torpe intento de suspender la sensación de malestar terminan por bloquear los sentimientos que despertaron ciertos eventos. Esto sólo impulsa que el estado de malestar prevalezca. Debes permitirte sentir, no tengas miedo, en la medida que sueltes lo que te hace daño, la sensación desaparecerá, hasta que finalmente sanará  

Habla de lo que sientes, comparte tu dolor, pide ayuda. La manera de salir de esta situación crítica es dejar de lado el silencio y el aislamiento.

Crisis de ansiedad

El temor en su máxima expresión, eso es una crisis de ansiedad. La manera de lidiar con este trastorno, que, en casos críticos, puede desencadenar graves consecuencias, es haciendo frente a tu miedo.

En este tipo de afección, el problema viene dado porque la persona ha permitido que su temor hacia algo alcance grandes dimensiones, al punto que, esas sensaciones y pensamientos que se encuentran en un plano intangible, adquieren consistencia y se transforman en nuestro peor enemigo.

Al igual que en la mayoría de los casos de un trastorno, su superación está determinada en gran medida por la decisión personal de hacerlo.

Si no sabes por dónde empezar, en primer lugar, es recomendable que busques apoyo en un especialista, o que recurras al consejo de personas que, como tú, hayan pasado por las mismas situaciones