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Cómo superar un jefe difícil

El paradigma de los jefes prepotentes y autoritarios que solemos ver en televisión, no se trata de un invento del mundo cinematográfico, lamentablemente en nuestro día a día, en mayor o en menor medida, debemos enfrentar la presión de un jefe difícil.

En general tratar con personas es de suma complejidad, sin embargo, las cosas se complican en gran medida cuando existe una relación de autoridad entre las partes involucradas. Lo que genera una tensión con tu jefe, es que, en sí, él ocupa una jerarquía superior en la escala del trabajo que desempeñan, y por ello, debes guardar cierta distancia de respeto.

A pesar de la formalidad que debe predominar en tu relación con un superior, es importante que manifiestes tu opinión y punto de vista con propiedad, esto es parte de tu trabajo, y puede cambiar la percepción que esta persona maneja sobre ti. Sin embargo, muchas veces resulta muy difícil, por no decir que imposible, el armarse de valor, para manifestar nuestra opinión, frente a una persona de carácter déspota.

Para ayudarte a superar las barreras que existen entre tu y tu jefe y enseñarte a cómo superar un jefe difícil, en este artículo te explicaremos todo lo que necesitas saber respecto a este tipo de relaciones en el ambiente laboral.

La arbitrariedad de un jefe

Usualmente, se ha propagado el paradigma del “jefe villano”, que es aquel que grita órdenes a los subordinados, y pasa el día entero diciéndoles que hacer, perdiendo la cabeza en aquellas situaciones en las que sus órdenes no se han ejecutado al pie de la letra.

Todos hemos odiado a nuestro superior en alguna ocasión ¿Y quién no? Después de todo, los jefes no hacen más que usar el puesto que ocupan para emitir exigencias, sin considerar las responsabilidades que tienes, y las eventualidades que puedes estar sufriendo.

Todos estos argumentos, son aceptables, y están al alcance de todos nosotros. Sin embargo, ¿alguna vez pensaste por qué tu jefe se comporta de esa manera? A fin de ayudarte a ampliar tu perspectiva, te ofrecemos las causas que determinan esa forma de conducirse arbitraria en las personas que desempeñan cargos de responsabilidad:

Planificación:

Si, establece las pautas, pero esto tiene una razón de ser, y se trata de un plan bien fundamentado en el que tu jefe gastó horas evaluando las actividades que debía desempeñar cada miembro de la organización, a fin de cumplir con los propósitos o metas que le han asignado.

Debe dar resultados:

Aunque no lo creas, por encima de tu jefe existe toda una organización que marca pautas y expectativas sobre su trabajo, y el desempeñado por el equipo que está a su cargo. Cuando una de las piezas, no da los resultados que se han estipulado, la responsabilidad recae sobre la persona a cargo. Si, esto quiere decir, que esa tarde que olvidaste hacer tu papeleo, tu jefe recibió un llamado de atención por ello.

Representa al equipo:

Un jefe tiene la obligación de responder por los intereses de su equipo. Esto quiere decir, que esta persona debe afrontar y justificar, todo lo que sucede a su cargo (ya no te parece tan incongruente que las cosas se muevan al son que este determina, ¿verdad?).

Cargos rotativos:

Las personas que desempeñan un cargo de confianza, están sometidas a la constante presión de los buenos resultados de su gestión, ya que, si se determina un detrimento en el desempeño del equipo, esa persona podría estar en peligro de perder el puesto que ocupa. Si, tu mal rendimiento, es un peligro para la estabilidad del trabajo de tu superior.

Presión:

Ese malhumor que caracteriza a las personas en estos cargos, en gran medida está asociado a la presión que sobre ellos recae. Llamadas entran en todo momento para recordar los plazos que se deben cumplir, los objetivos que esperan sean alcanzados, y toda la responsabilidad de esas exigencias caen sobre él. Piénsalo, tu jefe te dice que hacer, marca las expectativas que debes seguir, pero es el quien se sienta a determinar un plan, y sobre el recaerá la responsabilidad si este plan falla.

La intención al ofrecerte una perspectiva distinta a la que usualmente sueles manejar cuando te quejas junto a la cafetera de la actitud insoportable de tu jefe. Si manejas su visión de las cosas, entonces podrás desarrollar empatía, y adoptar una actitud consciente, a través de la cual puedas perpetuar cambios que sanen los conflictos que has desarrollado con este y sabrás qué hacer cuando tu jefe es insoportable.

Actitudes que generan conflicto

¿Por qué debes obedecer? A nadie le gusta que le digan lo que debe hacer, en especial si lo hacen en forma autoritaria.

Entre otros factores, debes considerar, que, al decidir formar parte de una organización, te comprometiste a hacer bien tu trabajo siguiendo las pautas que marcan las expectativas que sobre ti pesan. Tal vez pienses que tu capacidad y potencial son superiores, y por eso tienes derecho a seguir tu propio camino. Y es verdad, en forma independiente podrías emprender un objetivo o meta propia, sin embargo, cuando eres una pieza en un equipo, debes caminar en la misma dirección que ellos, porque la dispersión, solo acarrea problemas.

Es totalmente válido que manifiestes tus impresiones y puntos de vista, pero la forma de transmitir la información marca una diferencia importante. Si decides simplemente revelarte, entonces tus valiosos aportes no tendrán buena acogida. Recuerda, tu manera de proceder determina muchas cosas.

1. Ser displicente:

Si decides pagarle con su misma actitud, y darle a probar un sorbo de su propia medicina, entonces entrarás en un terreno peligroso, del que difícilmente lograrás salir, ya que debes recordar que la otra parte toma las decisiones, y podría prescindir de tus servicios por considerarte peligroso para el bienestar de la organización.

2. Rebeldía:

Has decidido que nadie te manda, por ello, tu elección es retar la autoridad de quien durante meses ha venido diciéndote hasta cómo vestir; esto puede darte un alivio momentáneo, y seguramente anotarás un punto a tu favor en el momento en que liberes toda la carga que has venido guardando, sin embargo, esta acción es una declaración de guerra, y en lo sucesivo no vivirás en paz en tu ambiente laboral.

3. Irresponsabilidad:

Debes recordar que eres parte de algo mayor, y que tu trabajo afecta el desempeño del equipo al que perteneces.

En un equipo, el elemento más importante es la confianza que se desarrolla entre las partes, si no cumples tu trabajo, si eres impuntual, si te confían una meta y no la cumples, entonces tu irresponsabilidad te llevará a perder la confianza de tu jefe.

4. Desánimo:

Si no te sientes involucrado, si realizas tu trabajo en forma mediocre (porque no estás motivado) entonces tu jefe podría desarrollar hostilidades hacia tu labor.

Cómo superar un jefe difícil

Te tocó duro ¿no? ¿que hacer cuando tu jefe no te quiere? Si pese a enfrentarte al malhumor de tu jefe, has decidido que su actitud no detendrá tu avance en la compañía, entonces, a continuación, te brindamos consejos sobre las cosas en las que debes enfocarte para que aprendas a cómo tratar a un jefe déspota y superar una relación laboral problemática con tu jefe de una vez por todas.

1. Elige dar un alto a las hostilidades

Vale, tienes un jefe déspota y controlador, y tu relación con él se caracteriza por ser tensa. En este punto, tu tienes la capacidad de elegir un cambio de rumbo, y con esto me refiero a decidir romper el ciclo. Si tu jefe es hostil, cambia las reglas del juego, respóndele con una palabra amable.

No se trata de dejar de lado tus argumentos, se trata de elegir una relación cordial. Si no te agradan los términos en los que se relaciona esta persona, lejos de devolverle el golpe, elige enviar una sonrisa, el desconcierto por tu amabilidad terminará dando frutos, y la tensión se diluirá.

2. Buenos modales

En los ambientes laborales, muchas veces, las personas se dejan atrapar por la rutina como responder a un jefe autoritario, se concentran tanto en esto, que muchas veces se abstraen del entorno. Esto puede conducir al desarrollo de ambientes tensos, en los que nadie se detiene a compartir, o a fijarse en su compañero de escritorio.

Es importante que cuides de siempre hacer uso de los buenos modales, saludar a tus compañeros, no te quitará mucho tiempo, y te aportará muchos puntos de buena relación laboral. Incluye a tu jefe en tu propósito, si te resulta intimidante hablarle directamente, una sonrisa y una señal de saludo no te quitará demasiado tiempo.

No desestimes el valor de un gesto amable ¡haz la prueba! A la larga, tu relación en términos laborales con tus compañeros y jefe mejorará.

3. Cumple tu trabajo

Muchas personas tienden a mecanizarse en sus puestos de trabajo, y cuando alcanzan un puesto estable dejan de esforzarse por cumplir con sus objetivos. Debes recordar, que en la medida que rindas buenos frutos, cumplas con las tareas que te asignen, tu jefe ganará confianza en ti, y te confiará trabajos de mayor importancia, e incluso podrías obtener bonificaciones y ascensos por tu buen desempeño.

4. Expresa tus opiniones

Aunque muchas personas se sienten cohibidas por la autoridad de la figura de un jefe, y no se atreven a manifestar sus impresiones, ideas o desacuerdos, es recomendable, que en estos ambientes se promueva la comunicación. Si tienes una recomendación, o idea que aportar, déjaselo saber a tu jefe. Igual, si tienes un desacuerdo, háblalo esto te evitará malos entendidos futuros.

5. Anticípate

Muchas veces no hace falta que tu jefe te haga una observación, para que tu sepas que es necesario implementarla. Si ya conoces el trabajo, los lineamientos y las expectativas, no te quedes sentado a que te emitan una orden. Sé proactivo y decídete a hacerlo, ganarás unos puntos extra cuando tu jefe te vea colocar ese informe sobre el escritorio antes de tener que pedirlo.

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6. Aporta ideas que sumen

Piensa en términos de soluciones. Si piensas que algo en la organización está mal y requiere un cambio de enfoque, entonces déjalo saber. No lo hagas en forma displicente, acércate con ideas como frases para un jefe autoritario que puedan representar alternativas de solución, esto impresionará a tu jefe, y te creará una imagen valiosa ante la organización.

Si solo presentas quejas, tus palabras podrían no ser tomadas con apertura, ya que podría pensarse que andas pensando en desestabilizar el trabajo en equipo que se ha venido desarrollando. Cuando hablas en término de soluciones, dejas una buena impresión porque muestras que tu intención es la de aportar a una mejora.

7. Evita usar calificativos

Cuando dejas que el enojo se acumule, puedes explotar diciendo las cosas en forma inadecuada. El recurrir a usar calificativos es un error porque implica la emisión de un juicio, y la mayoría de las veces, cuando juzgas, las personas reaccionan con predisposición.

Si manifiestas tu opinión, en términos neutrales y objetivos, las personas se mostrarán abiertas a tu exposición de argumentos, lo que incrementa tus posibilidades de hacer una transmisión del mensaje en forma efectiva.

8. Enfócate

Parte de aprender a cómo superar un jefe difícil, tiene que ver con el enfoque, cuando trabajas en base a metas bien definidas y te muestras centrado en tu trabajo, aportas una sensación de confianza y estabilidad, que son bien valoradas por cualquier organización. Piénsalo bien, si tu jefe logra ver en ti una persona en la que puede confiar, porque tu trabajo y constancia, así lo demuestra, entonces, recibirás un mejor trato de su parte, y adicional a esto, puedes encontrar mayores posibilidades de evolución dentro de la empresa.

9. Superar una discusión

No lo soportaste más, tu jefe no dejaba de emitir órdenes y sencillamente explotaste y dijiste todo lo que se te pasó por la cabeza, sin meditarlo demasiado. En caso de que hayas conservado tu puesto, entonces, mantén la calma y enfócate en darle solución.

Probablemente, tu jefe propiciará una conversación respecto a lo que sucedió, o te llamará a tu oficina para extenderte una amonestación. Una vez has escuchado su punto de vista (manteniendo una actitud humilde, y prestando atención a sus palabras) es importante que expliques tu enfoque de las cosas.

Para ello, antes de iniciar, suaviza la tensión en el ambiente, emitiendo una disculpa por tu actitud agresiva (aún cuando tengas razón en el motivo de tu enojo, explotar nunca es la solución) una vez hagas esto, procede a explicar las cosas que te molestan y que te llevaron a actuar de esa manera.

Una vez has liberado las causas de enojo, entonces le das acceso a tu jefe a aspectos en los que quizás no había reparado. Es probable que una decisión, por el tomada, te causara descontento, pero al manifestarlo, permites que el te ofrezca las razones de la misma, dándote la oportunidad de comprender su punto de vista. También el puede entender la repercusión de su acción, y abres la posibilidad de que reflexione al respecto.

Beneficios de una buena relación con tu jefe

En los ambientes laborales, siempre existe la tensión latente marcada por el sistema de jerarquías, en el que todos muestran aspiraciones por llegar a la cúspide del sistema. Este hecho, lleva a que las personas dejen aflorar lo peor de sí mismos, en un ambiente de competencia constante.

Muchos trabajadores optan por desarrollar una actitud hostil y rebelde en contra de la figura del jefe, porque sienten que al desafiar la autoridad pueden llegar a derrocarla un día, y así ocupar su lugar. Evidentemente, si desarrollas esta actitud, tu jefe lo notará y reaccionará a ello, y procurará minimizarte dentro de la organización.

Aunque no lo creas, tener una relación sana con tu jefe te reportará beneficios, si trabajas orientado a los objetivos que persigue tu equipo, la organización verá en ti un elemento valioso, y poco a poco podrías escalar posiciones y evolucionar sanamente. Cuando propicias una buena relación con tu superior, serás beneficiado con sus consejos y apoyo en tu ascenso.

Otro beneficio que te aporta la confianza, es que recibes un trato favorable, basado en los aportes valiosos que has dejado, por ello, podrías recibir incentivos en términos de bonificaciones, aumentos de sueldo y consideraciones en oportunidades que surjan dentro de la misma empresa.

Trabajar para un familiar

Muchas personas manifiestan que tener la oportunidad de trabajar en una empresa familiar sería una bendición. Sin embargo, en su mayoría, las personas cuyo jefe es un miembro de su familia manifiestan que esto constituye una verdadera pesadilla.

La primera barrera que se debe superar es la de aprender a visualizar a esa persona como un jefe y no como alguien de tu confianza familiar.

Otro aspecto, es que muy posiblemente, la persona en un intento de mantener una relación imparcial, podría ejercer una actitud dura, e incluso hostil en tu contra.

Para sobrevivir a esta experiencia, lo primero que debes procurar es establecer las pautas con estas personas, es importante que definan claramente las reglas del juego, de esta manera, se evitará que la confianza excesiva entorpezca el desempeño de ambas partes. De ser posible, deben procurar que el vínculo familiar permanezca oculto, de esta forma se evitarán comentarios malintencionados y prejuicios.